Las investigaciones arqueológicas en el Cerro del Castillo durante el 2021
El pasado 16 de diciembre el director de las excavaciones José Luis Solaun, arqueólogo de la Cátedra UNESCO de Paisajes Culturales y Patrimonio de la UPV/EHU, presentó en la Kultur Etxea los sorprendentes e ilusionantes resultados de las prospecciones en el Cerro del Castillo durante el verano de 2021 en el marco del proyecto “Balmaseda Ondare Bizia”. En la charla intervinieron también Urtzi Llano, arquitecto y también miembro de la Cátedra UNESCO, que presentó al público presente el proyecto en detalle y explicó los pasos a seguir con la consolidación de las estructuras que vayan apareciendo, y Ion Rodríguez, de la asociación Orexinal – Cultura y Patrimonio de Balmaseda, que recalcó el salto cualitativo que ha supuesto para el Cerro del Castillo la entrada en acción de la Cátedra UNESCO, agradeciendo también la buena disposición del Ayuntamiento y la UPV/EHU desde que se firmara en enero de 2020 el convenio de colaboración del que los tres organismos forman parte.

José Luis Solaun comentó por qué Balmaseda ha sido tan importante a lo largo de la Historia. Habló de la posición geoestratégica entre la meseta castellana y la costa, del contexto de los reinos, de Lope Sánchez de Mena y de muchas más cosas que contribuyen de una manera u otra a entender la relevancia de la Villa a lo largo de los siglos. A continuación se habló de la metodología aplicada y la llamada “Arqueología de la arquitectura” y de cómo se ha dividido el estudio sobre el cerro en función de las diferentes tecnologías que existen hoy en día para ello. Explicó cómo los especialistas definen la antigüedad de las estructuras que analizan según el tipo de construcción que sean, los materiales empleados, cómo están trabajados, tamaño de las piedras usadas, etc. Gracias a, entre otros, métodos de análisis temporales de lectura de paramentos en los alzados, son capaces de establecer la cronología evolutiva de todo un conjunto de preexistencias de manera individualizada, dando sentido al conjunto. Así, en el Cerro del Castillo se identificaron al menos ocho tipos de muro diferentes, y se concluyó cuáles de ellos eran los más antiguos. De uno de esos muros se enviaron dos muestras a analizar mediante datación radiocarbónica (Car- bono-14), y ahí es donde apareció la primera gran sorpresa: los resultados del laboratorio confirmaron que nuestro castillo fue construido en algún momento de la segunda mitad del siglo X, muy probablemente sobre el año 970. Eso significaría que se retrocede en el origen del castillo casi 300 años, con toda la reinterpretación histórica que eso conlleva. ¿Llevaba el castillo de Balmaseda construido siglos para cuando se concede la Carta Puebla a la Villa? Todo hace indicar que sí. Apasionante el futuro que nos queda por indagar.
Por otro lado, otro de los objetivos del proyecto era desenterrar el foso y el muro falsabraga que el plano militar del capitán de ingenieros Rafael de Lara indicaba con todo lujo de detalles en el año 1835. Y en eso estaban los arqueólogos, ayudados en la remoción de tierras con una excavadora, cuando apareció un muro que nadie contaba con que estuviera ahí. Y adosado a ese, otro, formando una estancia, y otra estancia contigua. Así hasta un total de cuatro habitaciones, dos a cada lado de una galería central a la que se accedía por una puerta cegada por los carlistas (que ya había sido identificada en la muralla occidental). La edificación exhumada es un fuerte liberal de la Primera Guerra Carlista del que no había evidencias palpables hasta este verano. Solaun explicó que en ese tipo de cuartel conjugado probablemente hubiera dos plantas, algo que atestiguan la gran cantidad de restos de destrucción y tejas encontrados durante la fase de prospección arqueológica. Este descubrimiento es una pequeña muestra de todo lo que queda por desenterrar en el cerro, y que posiblemente ponga a Balmaseda como gran referente de una época de la historia reciente a la que hasta ahora no se le había prestado apenas atención.

Gran parte de la exposición se la llevó la explicación sobre la agitada e intensa secuencia de ocupación del cerro durante la Primera Guerra Carlista, considerando que el 90-95% de las preexistencias que vemos actualmente son de esa época. Los liberales que llegaron a Balmaseda a finales de 1834 hicieron las primeras modificaciones de la torre medieval, recuperaron el foso seco y la falsabraga aña- diendo la rampa de acceso a la zona central de la torre durante 1835. A principios de 1836 un contingente de unos 14.000 soldados car- listas asaltaron el castillo e hicieron capitular a la guarnición liberal que había acantonada en Balmaseda. Apenas un mes después, en febrero, fueron los liberales los que reconquistaron la posición, y es en ese momento cuando el oficial al mando recibe la orden de reconstruir el fuerte con garantías. Todo hace indicar que es en esa reconstrucción de las defensas cuando se construye el cuartel dentro de los muros que han sido desenterrados este verano. El fuerte del cerro fue reocupado por los carlistas después de que los liberales abandonasen la posición, una vez hubieron inutilizado parcialmente el emplazamiento. Estos últimos hicieron unas intervenciones finales de reconstrucción de defensas muy precarias hasta que, definitivamente en 1839, el castillo de Balmaseda es abandonado, no sin antes ser en parte nuevamente destruido con voladuras, aún hoy plenamente visibles. Este mismo mes está pensado lanzar públicamente la página web del proyecto con la que la Cátedra UNESCO de Paisajes Culturales y Patrimonio pretende acercar a la ciudadanía a las diferentes actividades y avances que se hagan en torno, de momento, al cerro, pero que irá integrando progresivamente a todo el casco urbano de la Villa.
A tenor de los resultados, está claro que ha sido un acierto apoyar un proyecto tan ambicioso como ilusionante, que no ha hecho sino comenzar. Toca empujar y comprometerse con la esperanza de que algo bueno para Balmaseda está por venir. Confiemos en que las personas expertas sean capaces de encaminar sus intervenciones en ámbitos como el paisajístico, patrimonial y cultural para que sean generadores de recursos activos para nuestra Villa.